
Ituzaingo
En esta sección encontrarás Danzas, folklóre, tradiciones. El Gaucho usos y costumbres. Comidas típicas argentinas. Diccionario gaucho. Símbolos Patrios. Protocolos.
Folklore, palabra de la lengua inglesa, fue empleado por primera vez el 22 de agosto de 1846 en el periódico "THE ATHENEUM" de Londres por Sir WILLIAM JOHN THOMS, con el seudónimo AMBROSIO MERTON, quien definía a esta disciplina como "el estudio de las antigüedades y la arqueología que abarca el saber de las clases populares de las naciones civilizadas".
Orígenes de nuestras danzas:
Nuestras danzas no son las folklóricas españolas. Los bailes criollos son los antiguos bailes cortesanos europeos americanizados. La corriente de los salones y la del teatro son las principales vías de transporte y de penetración. Nuestros bailes llegaron de España; pero también a través de España, y directamente de Francia. Las danzas de los soldados y de los colonos, esto es, las folklóricas españolas, inseparables de su patrimonio espiritual en marcha, murieron en América con ellos o con sus hijos. No llegaron los bailes en bloques y al comienzo, sino en todos los tiempos, como hasta hoy. “América folklórica no es España folklórica sino España culta, Europa culta. América folklórica es una retardada selección de la Europa superior”. Las danzas no llegaron con la masa directamente a cada lugar. Los bailes cortesanos europeos se instalaron en las ciudades virreinales y se crearon en ellos focos independientes de transformación y difusión. Tres ciudades asumieron en Sudamérica el control, la promoción y la difusión: Lima, primero, y durante siglos; Río de Janeiro y Buenos Aires después. Varias ciudades se convirtieron en subfocos de promoción e irradiación. Los bailes europeos no se mezclaron con los indios y los africanos para elaborar los bailes criollos; descendieron de los salones superiores a todos los grupos que los sociólogos llaman “inferiores”, pero no consta que los híbridos así formados, ascendieran de nuevo de alguna aldea a los salones para alcanzar dispersión continental. No hay en nuestras danzas formas indias o africanas generalizadas (el Carnavalito vive en un islote); las influencias negra e indígena se sienten a veces en el estilo. Los negros, en particular “vitalizan el ambiente americano con imponderable inyección de temperamento, de aptitudes, de maneras de hacer”... No de formas. Se refiere al ambiente criollo por excelencia, al criollo europeo y no a los reductos africanos sobrevivientes o a los grupos africanoides sui generis de enquistado patrimonio, de persistencia sin influjo.
Danzas
La Zamba:
Deriva de la zamacueca (explicada en la cueca) y se bailó en el siglo pasado en todas las provincias argentinas, y actualmente aún se conserva alguna vigencia en las occidentales y norteñas. Es, junto con la chacarera, el género más difundido de música autóctona.
Andrés Chazarreta publicó su versión de la "Zamba de Vargas" en 1906.
La "Zamba", última descendiente de la antigua "Zamacueca" peruana, reúne en su juego coreográfico las características de un poema, donde se sintetiza todo el proceso amoroso que el hombre aspira cumplir como esencial función de la vida. Es la danza con trayectoria histórica más documentada, y la más discutida con respecto al origen de su denominación y procedencia. Con el título de "Zamba", aparece anotada por primera vez en "Recuerdos de Treinta Años", de José Zapiola, definiéndola "como muy popular en Chile entre los años 1812-1813", y nuevamente apuntada por María Graham, el 5 de setiembre de 1822 en su "Diario de Residencia en Chile". Además es reconocida indistintamente como "Zama-cueca", "Cueca", "Marinera", etc., denominándosela "Chilena" en las provincias de Salta y Jujuy, designación que se popularizó hasta en el Perú, cuna de este baile, donde se cultivó con entusiasmo y se la consideró como una verdadera danza nacional, hasta que sobrevino la guerra con Chile (1879). A partir de ese momento y no viendo con simpatía aquella denominación que les recordaba el nombre de sus contendores, a instancia del intelectual y humorista Abelardo Gamarra, más conocido por el seudónimo de "El Tunante", cambió el rótulo de "Chilena" por el de "Marinera", en homenaje a las hazañas del "Huáscar", buque de la marina peruana. La "Zamba", cumbre de nuestras danzas tradicionales, es reconocida con ese nombre en las provincias mediterráneas y con el de "Cueca" en toda la región cordillerana. Su juego mímico es altamente significativo; los pañuelos que lucen los bailarines, actúan como transmisores mudos pero elocuentes del sentir de los intérpretes, destacándose la intención del varón en el propósito de conquistar a la dama.
El Gato:
Esta movida danza criolla se bailó en todas nuestras provincias, posiblemente desde antes de 1820, y perduró en la mayoría de ellas hasta los primeros años de nuestro siglo. Actualmente aún se baila "al natural" en algunas regiones del norte, centro y oeste, por lo que pertenece al llamado "folklore vivo".
El gato se bailó en varias naciones americanas - Perú, Chile, Uruguay y Paraguay entre ellas- pero fue en nuestro país en donde arraigó con mayor fuerza.
Entre las versiones musicales antiguas citaremos las dos de Ventura Lynch (1883), la de Andrés Chazarreta (1911) y las 3 de Manuel Gómez Carrillo (1920 y 1923).
"Creo que no existirá un gaucho que no sepa por lo menos rascar un "Gato", escribe Ventura R. Lynch en su "Cancionero Bonaerense" (1883), dando así la pauta de la popularidad de esta danza que, bajo distintas denominaciones, se cantó y bailó en México, Perú, Chile, Paraguay y en todo nuestro territorio. Jorge M.Furt, en su libro "Coreografía Gauchesca" (1927), ha identificado -con razones satisfactorias- tomando como base la conocida copla:
A esta misma danza con el nombre de "Gato mis-mis", "Mis-Mis" y "Perdiz". Estas designaciones acerca de las cuales existe amplia documentación, coinciden con los testimonios de que esta danza figuraba antaño en sitio de honor, tanto en las reuniones aristocráticas como en las de campaña, en los países antes mencionados. Es la danza criolla más popular de nuestro acervo folklórico, y ha generado distintas variantes coreográficas conocidas en la actualidad con el rubro de "Gato Bonaerense" o "De la Provincia de Buenos Aires", "Porteño", "Cuyano", "Cordobés", "Gato con relaciones", "Gato encadenado", "Gato polkeado", etc. Todas estas denominaciones no indican nada más que procedencia y ligeras modificaciones regionales o locales, que nunca alcanzan a desvirtuar su filiación. En ciertas ocasiones se les menciona también como "Bailecito" sin que por ello pueda confundirse con la danza del mismo nombre, coincidiendo todos en que se trata del "Gato". Ningún baile ha prosperado tanto como éste, que tuvo el honor de alternar con el elegante "Minué" en el "Cuando", y hasta podríamos asegurar sin temor a equivocarnos, que es el arquetipo de nuestras danzas nativas. Reúne todas las cualidades que corresponden a éstas, dejando amplio margen, por su coreografía sencilla, para que se manifieste la personalidad del hombre y la inconfundible gracia de la mujer Argentina.
La Cueca:
Hermana de la Zamba, de la Chilena, de la Marinera peruana y de otras danzas similares, hijas todas de la Zamacueca peruana, o derivadas de ella, la cueca es una de las danzas que más arraigo tuvieron en nuestro país, en cuyas regiones occidental y norte aún conserva cierta vigencia.
La zamacueca - cuyo nombre parece haber dado origen a los de Zamba y Cueca - fue creada, según C. Vega, en Lima (Perú), hacia 1824, con elementos aportados por los bailes de la época. En dicho país se la llamó también Zambacueca, Mozamala y Zanguaraña.
La zamacueca llegó a Chile en 1824 ó 1825, luego pasó a Mendoza y desde Bolivia entró al Norte del país. Desde entonces se bailó en todas las provincias, salvo Buenos Aires, dando lugar a la formación de sus descendientes, entre las que mencionaremos a la Zamba, la Cueca, la Cuequita y la Chilena.
Otras cuequitas
La CUECA CUYANA, que es menos briosa que la chilena y que la "achilenada", se baila generalmente con pasos cruzados, como los de la Zamba, alternándolos con otros simples, caminados; por lo común de zapateos.
La CUEQUITA NORTEÑA, cuya música tan particular se reconoce prontamente por el peculiar sonido de las quenas, charangos y otros instrumentos típicos, se baila con un pasito valseado, rápido, y con frecuentes repiqueteos.
La Chacarera:
La chacarera es una danza vivaz que, como la mayoría de las danzas Folklóricas argentinas, se baila en pareja. Esta es suelta - ya que los bailarines no se tocan - e independiente, o sea que hacen solas sus evoluciones, sin combinarlas con las de otra pareja.
Pertenece al grupo de danzas picarescas, de ritmo ágil y carácter muy alegre y festivo, gozó de la aceptación del ambiente rural y también de los salones cultos del interior hasta fines del siglo pasado, abarcando todo el país excepto el litoral y la Patagonia. Es una de las pocas vigentes, es decir que aún se baila especialmente en Santiago del Estero - donde se arraigó con gran fuerza - y en Tucumán, Salta, Jujuy, Catamarca, La Rioja y Córdoba; su difusión abarca por lo tanto, los ámbitos del noroeste, parte del chaqueño y casi todo el central.
Hay pocos documentos que nos hablan de su historia, mencionan que sería la más antigua y se baila en Tucumán desde 1850.
Musicalmente consta de cuatro frases en las cuales se cantan las coplas y un interludio que es solamente instrumental, intercalado después de la primera y segunda copla y también sirve de introducción Este interludio una característica coreográfica, ya que puede durar seis u ocho compases y como corresponde a la figura de vuelta entera, varia de la misma forma la duración de ésta.
El acompañamiento musical que se utiliza generalmente es de guitarra, violín, acordeón y por supuesto, el bombo, que se luce con sus típicos repiques. En la coreografía se introduce una figura especial que es el avance y retroceso, que consta de cuatro compases. Al igual que en casi todas nuestras danzas, consta de dos partes. La segunda se baila idéntica a la primera, pero invirtiendo como es característico, la posición inicial.
Indumentaria femenina: zapatos de cuero tacón mediano. Vestido de zaraza en dos piezas: Falda con mucho vuelo y adornado con amplios volados aplicados. Bata abotonada adelante con volado puesto como sobrefalda y otros en el borde de las mangas y alrededor del cuello. Peinado en una o dos trenzas sueltas.
Indumentaria masculina: botas acordonadas con o sin espuelas. Bombacha y chaqueta típica, cortona de bordes rectos con adornos de ¨ alforcitas ¨ o nido de abeja llamadas ¨ encarrujadas ¨. Camisa, cualquiera, blanca o de color, faja, tirador con rastra, o cinta ancha con bolsillos. Pañuelo de seda al cuello con las puntas a media espalda. Sombrero de copa baja, con barbijo, de colores grises, negros o marrón. Cuchillo a la cintura.
Puede bailarse de dos parejas ¨ en cuarto ¨ o compartidas, en cuyo caso los bailarines se ubican en los vértices del cuadro imaginario, teniendo cada caballero al frente a su compañera y a la izquierda a la dama contraria. Las figuras que se comparten son la vuelta entera y media vuelta.
El Minué Federal:
1. Historia
Esta danza tomó notoriedad hacia 1820, como variante criolla de la familia de los minués y gavotas. Se lo llamó también Minué Montonero o, simplemente Montonero o también Nacional; más tarde fue llamado Minué Federal o, el Federal, a secas. Se extendió rápidamente por gran parte de Argentina, decayendo hacia mediados del s. XIX. Como espectáculo pudo vérselo hasta aproximadamente 1880.
2. Indumentaria
Es la utilizada en salones de Buenos Aires, hacia 1820.
Dama: medias de muselina blanca, escarpines de seda blanca sostenidos por cintas. Vestido de seda pesada blanca; talle un poco alto ceñido por un ancho cinturón de seda de color contraste; escote amplio; mangas cortas; borde de la falda en ondas recogidas por pequeñas rosas con algunas hojitas verdes. Iguales rosas forman una guirnalda acentuando la unión de las mangas con el corpiño, en la delantera. Peinado: alto, adornado con ramilletes de florcitas enlazados por una cinta. Guantes largos blancos. Collar de perlas o brillantes.
Caballero: medias blancas, zapatos de cuero negro, escotados, con moño o hebilla al frente. Pantalón de gabardina de color claro, muy estrecho, sujeto por una trabilla debajo del zapato. Camisa de linón blanco. Cuello alto almidonado. Corbata de seda blanca, ancha, forma plastrón. Chaleco de seda de color claro. Saco frac de forma ceñida y de color liso e intenso.
3. Características
Es danza de pareja suelta. Al igual que sus parientes cercanos, la Condición, Cuando y Sajuriana, se caracteriza por tener un tiempo lento (minué) y otro vivo (allegro), es decir es grave-viva. Se baila con paso de minué de cuatro tiempos, pasos simples y de vals. Comienza con el pie derecho. Consta de una sola parte.
La Zamba Alegre:
Es una creación criolla de singular mérito, antaño se bailó en la región central del país, especialmente en Santiago del Estero, de donde procede la versión que nos da Andrés Chazarreta (1916). Se baila de una pareja, enfrentado, con pañuelo y con castañetas. Esta danza tiene una particularidad musical, posee dos movimientos, el de zamba y el de gato, alternados 16 compases de zamba, 16 compases de gato y 12 compases finales de zamba, como se muestra en el cuadro coreográfico. Es una danza de galanteo de pareja suelta e independiente caracterizada por tener, como dijimos, dos aires, al mismo modo de las danzas graves-vivas.
La Chacarera Doble:
Es una variante típica de Santiago del Estero, que se produce con el agrado de un estribillo de cuatro compases a las coplas, siendo el siguiente el más popular.... La chacarera doble que me alegra el corazón....... Este agregado amplia la coreografía en la siguiente figuras: un avance y retroceso que se realiza después del ya indicado, un giro luego de cada zapateo y zarandeo y en el aura un tramo de cuatro compases de zapateo y zarandeo después de la media vuelta.
El Triunfo:
Esta danza, tan ágil y significativa, que constituyo en sus principios un homenaje a los bravos patriotas que aseguraron la libertad americana con sus triunfos de armas, bailase en la campaña de todas las provincias aproximadamente desde 1825 hasta1900. En algunas regiones, como en la provincia de Santiago de Estero, perduró hasta las primeras décadas de nuestro siglo. En algunas provincias tuvo también vigencia en los salones, en los cuales se bailó con mayor discreción que en la campaña –donde fue todo agilidad vigor y soltura- tal como ocurrió con todas las danzas en general. En las coplas más antiguas se nombra a los “Godos” (realistas) y a los patriotas, aludiendo sin duda a los soldados criollos que sellaron la independencia americana; he aquí una de las más típicas.
El Chamamé:
Baile típico de nuestro país, especialmente en Corrientes, Chaco, Formosa, Misiones y norte de Entre Ríos. Con epicentro en la provincia de Corrientes, su influencia llega al este del Chaco, norte de Santa Fe norte de Entre Ríos. El sur de Misiones y parte del este de Formosa participan de la vigencia del Chamamé. Los estudiosos Julían Zini y Julio Cáceres descubrieron danzas cortesanas antiguas que se bailaban desde la expulsión de los Jesuitas de nuestras tierras correntinas, allí reside el origen del chamamé con la mezcla de las distintas etnias que poblaron Corrientes. El historiador (y gran sabedor de la música del litoral) Prof. Enrique Piñeyro obtiene datos muy precisos de las influencias (Gregorianas y flamencas) con las misiones jesuíticas y luego ritmos netamente GUARANÍES y africanos que confluyeron en lo que hoy llamamos "chamamé". De todas las provincias adyacentes de la tierra correntina, es quizás el Chaco la que le sigue en importancia en cuanto a la dispersión del Chamamé. El éxodo de correntinos hacia los algodonales y obrajes chaqueños en busca de mejores condiciones y su posterior afincamiento definitivo, ha provocado un desplazamiento hacia el este del área del Chamamé y prácticamente los estratos populares rurales de las dos provincias que responden a la pauta folklórica guaranítica, son los portadores más importantes de esta expresión del folklore musical. La proyección del Chamamé en escala nacional producida por una preferencia general hacia los motivos musicales guaraníticos en los medios urbanos, hecho que iniciado hace unos quince años aproximadamente, crece en intensidad, y la difusión de composiciones lírico-musicales inspiradas en los ritmos del litoral podrían provocar consecuencia del movimiento interior-capital-interior, un ensanchamiento o por lo menos una revitalización del Chamamé en las áreas marginales a la región donde tiene su ámbito natural y efectivo, por el prestigio que le otorga la metrópolis convirtiéndola en moda nacional. Nuevamente damos al pueblo y al tiempo la palabra definitiva. Chamamé Orillero es en el que se notan influencias del tango. Tal hecho ocurre en las periferias de las ciudades del ámbito guaraní.
Chamamé Ganci o Chamamé triste es una modalidad del Chamamé y se caracteriza por su tónica y sentimental. También se lo denomina Chamamé canción.
El Escondido:
Se bailó en todas las provincias, en los ambientes rurales, desde antes de mediados de siglo anterior hasta el fin del mismo, también tuvo aceptación en los salones, pero sólo durante ciertas épocas. En la campaña de algunas provincias perduró hasta las primeras décadas de nuestro siglo, y en algunas regiones apartadas aún suele bailarse, Isabel Aretz dice al respecto que actualmente "pervive en el centro y oeste de nuestro país" En algunas regiones se llama "Gato escondido", de donde puede inferirse que quizá sea una variante del antiguo Gato de cuatro esquinas. Entre las versiones musicales citaremos: a Luis Bonfiglio (1889), Andrés Chazarreta (1911 y 1916), Manuel Gómez Carrillo (1923), etc. Con la denominación de "Escondido" se conoce a esta danza desde hace un siglo; su rótulo responde al argumento y a la actitud de los intérpretes que, por turno, se esconden o simulan esconderse, dejando que el compañero prosiga solo el baile, mientras que el que se ha "escondido", subraya las "mudanzas" golpeando rítmicamente las manos. Esta actitud de los bailarines responde a antiguos temas de danzas europeas de ocultamiento. La versión tradicional del "escondido" trocó el "ocultamiento" formal, por el gesto equivalente simbólico; tal es la versión actual de esta danza.
El Carnavalito:
Se bailó en América antes del descubrimiento y ha perdurado hasta hoy, en que se baila espontáneamente en centro y norte de las provincias de Salta y Jujuy. En sus orígenes se bailó como danza colectiva. Recién en el s. XIX tomó figuras de la contradanza europea, como El Cielito, El Pericón, La Media Caña, etc.). Danza de parejas sueltas, en conjunto. Está compuesto por una sola parte. Se baila con trotecito simple y con el saltado. Comienza con el pie izquierdo.
Pueden establecerse a gusto la duración y cantidad de figuras a ejecutar. Suele bailársela en cualquier época del año. Su música es alegre, en general pentatónica. (en música: es un modo musical constituido por una sucesión de cinco notas (penta) diferentes dentro de una octava), ejecutada con instrumentos regionales, quenas, charangos, sikus, etc. Danza colectiva donde intervienen indistintamente hombres y mujeres. Los bailes de ejecución colectiva propios de los pueblos primitivos, han dejado su figura esencial, la ronda, en los bailes de los descendientes de aborígenes en el noroeste argentino. Pedro Berruti , en su Manual de danzas, dice que el carnavalito es nacido en la época prehispánica en los dominios del Inca, sin parejas, con figuras comunes a los bailes arcaicos: rondas, filas, serpentinas, etc. Así también la vio Isabel Aretz bailar en el Perú en 1942. Según el folklorólogo Carlos Vega, que fue el primero en estudiar esta danza, menciona que se conoce en Salta, una variante de este Carnavalito con el nombre de Remolino. Hombres y Mujeres bailan en rueda tomados de las manos, e incluyen en el baile una suerte de juego de prendas.
El Cuando:
Esta hermosa danza cortesana bailóse en nuestro país desde los comienzos del siglo anterior hasta pasada la mitad del mismo, tanto en los ambientes rurales como en los ciudadanos, en las provincias andinas, cuyanas y centrales; C. Vega indica que también se practicó en Salta, en el oeste de La Pampa y en Río Negro. Parece que no se cultivó en la ciudad de Buenos Aires ni en la región del litoral. San Martín, que posiblemente lo conoció en Mendoza, lo llevó a Chile junto con otras danzas, en 1817. Al respecto el memorialista chileno José Zapiola, dice lo siguiente: "San Martín, con su ejército, en 1817, nos traje el Cielito, el Pericón, la Sajuriana y el Cuando, especie de Minuet que al final tenía su allegro". En el país hermano tuvo amplia difusión, y en 1828 se imprimió allí su música; la lectura de ésta nos permite comprobar que la melodía se ha mantenido casi intacta hasta hoy. El Cuando deriva - según C. Vega - de las Gavotas que nos trajeron los españoles en el siglo XVIII; éstas eran danzas francesas que tenían dos aires: uno de Minué y otro de allegro, que se zapateaba. En nuestro país el pueblo conservó el Minué pero acriolló el allegro, dándole ritmo de Gato.
La primera versión musical argentina es de Andrés Chazarreta (1914 y 1916)
El Malambo:
Esencialmente, la danza en que ejecutante solo, hace con los pies, una serie de pequeños movimientos llamados mudanzas. El malambo no consiste en un zapateo de cualquier clase. La acción de zapatear puede ser complementaria del juego de brazos y manos, por ejemplo: bailarina española o un simple golpeteo rítmico sobre el piso. Nada de eso es el Malambo argentino. Dará que un zapateo pueda recibir este nombre es necesario que produzca mudanzas en serie. La atención del bailarín y la de los espectadores se concentra en los pies. Luego está el contrapunto de zapateadores, una variante de este malambo es la que presenta tres o más bailarines en sucesión, cada uno baila hasta que agota su repertorio y por resultado se distingue el que ha presentado mayor número de mudanzas o el que hizo las más complejas y originales. Esta variante se conoció en la Llanura Pampeana y en las provincias de Santiago del Estero, Tucumán y zonas vecinas.
Es danza extinta la competencia no se limitaba. En la región Pampeana solían atarse un cuchillo en cada pierna y en tanto hacían los movimientos, producían acompasados golpes por entre choques de los cuchillos otras veces, para crearse dificultades, limitaban cada cuatro cuchillos los filos hacía adentro, el pequeño cuadro en que bailaban o cuatro velas las cuales iluminaban los movimientos y creaban el compromiso de no apagarlas o derribarlas. El mérito del danzante era mayor si afrontaba el cotejo sin quitarse las espuelas. Para todo esto se estipulaba un juez y cruzaban apuestas, la forma regular consistía en la simple exhibición de mudanzas pero a veces se convenía en que cada bailarín debía reproducir las mudanzas que le presentaba el contrario. Ventura Lynch dice: ¨malambo es el torneo del gaucho cuando se trata de lucir sus habilidades como danzante¨. Dos hombres se colocan enfrentados las guitarras, inundan el rancho de armonías, un gaucho da principio después para y sigue su antagonista y así progresivamente, muchas veces la justa dura de seis a siete horas. En Bragado en 1871 vimos un malambo que duró casi toda la noche constando de 76 figuras diferentes por cada uno de los bailarines. En los populares circos porteños el malambo fue número de equilibristas es decir que lo danzaron en la cuerda. El diario de la Tarde anuncia el 19 de Noviembre de 1840 que Gervasio Masías bailará el malambo en carácter de paisano y repite el aviso el 9 de Agosto de 1839
¨ El beneficiado que es el mismo Masías bailará el malambo con espuela, chiripa, etc. ¨.
Manual Bilbao publicó en la prensa en 1932 nos presenta a Juan Manuel de Rosas bailando un malambo personal. Nuestra danza se conoció también en Chile y Perú.
En fin, el malambo danza individual, se bailó en gran parte de la Argentina, existió en el Perú donde seguramente tomo su nombre y se reconoció en Chile donde el rotulo se conserva adherido a una danza de pareja.
Las danzas individuales son con las colectivas las primeras danzas humanas.
En el trance de la pubertad danzaba solo la mujer aborigen para conquistar los beneficios de la fecundidad, danzaba solo el hechicero para conjurar la adversidad.
Hoy no son abundantes las danzas individuales debido a la creación de danza de pareja.
Una de las formas que ha llegado hasta nuestros días en algunas poblaciones peruanas, es individual y de competencia: ¨ dos hombres frente a frente zapatean alternadamente hasta que uno se da por vencido.
La primera versión musical del malambo fue publicada por el mismo Ventura Lynch en 1883.
Lo esencial de la música del malambo en u esquema rítmico de seis unidades por compás. En la región de Tucumán se añade al bombo o a las guitarras un breve tema infinitamente repetido en le llanura oriental, el malambo se baila únicamente al son de una o más guitarras rasgueadas. El rasgueo criollo puede utilizar el punto clásico por instantes pero generalmente obtiene el sonido por su especial manera de punteo. Colocase sobre las cuerdas la mano cerrada, el puño se aplica a la cuerda no a la yema sino al revés la uña la primera falange, y la aplicación varía desde el deslizamiento pleno, de frente hasta el de perfil.
No hay dificultad en ¨ poner ¨ el malambo dentro de los términos del siglo XIX en la campaña pampeana o las zonas del centro y del noroeste. Estos límites pueden extenderse a las dos últimas décadas del siglo XVIII y a las dos primeras del XX. Es danza ruda pero sobria. De ningún modo pueden aceptarse, sin alterar su estilo los saltos violentos, las contorsiones desgobernadas y los movimientos acrobáticos. La mesura es su característica tradicional en la Argentina.
Carlos Vega, Bailes Tradicionales Argentinos, El Malambo, El Solo Ingles, La Campana.
El Pericón:
El pericón es un baile típico de la llanura pampeana. Es una danza muy elegante y era llamado "baile de cuatro", en razón de ser ése el mínimo de parejas necesarias y, también, porque la coreografía de la danza primitiva se componía de sólo cuatro figuras, llamadas, por su orden, demanda o espejo, postrera o alegre, cadena y cielo. A cada una de estas figuras corresponden varios movimientos distintos, que se ejecutan de acuerdo con las órdenes que dan, según el caso, el cantor o el "bastonero" -especie de director- y siguiendo el ritmo de vals lento, de sobrepaso, característico de todos los pericones.
El "bastonero" debía ser elegido con sumo cuidado, ya que de su ingenio dependía, en gran parte, el éxito del baile.
Posteriormente se le fueron agregando nuevas figuras para darle mayor visualidad y movimiento. El más conocido de estos agregados fue el "pabellón", donde las parejas, tomadas del brazo, forman un círculo y siguiendo el compás de la música, cada pareja, con las manos libres, extiende un pañuelo por encima de las cabezas, intercalándose los colores azul y blanco de la bandera argentina.
Ventura R. Lynch, cuyo conocido folleto se publicó en 1883, lo menciona entre las danzas del gaucho bonaerense y asegura que se bailaba también en el interior y en el Uruguay.
Cuando Sarmiento era muy joven lo bailó en San Luis. Así nos lo dice en sus "Recuerdos de provincia" cuando habla de don José de Oro, su maestro y consejero hasta los 15 años, el cual... "Gustaba con pasión de bailar, y él y yo hemos fandangueado juntos todos los domingos de un año (1826) enredándonos en pericones y contradanzas en San Francisco del Monte, en la sierra de San Luis..."
Nada extraño es que el Pericón se bailara en 1820 en Buenos Aires, cuando el testimonio de Sarmiento lo radica en San Luis en 1826. Esa antigüedad y esa dispersión se confirman con la noticia clave que nos dejó el sólido recuerdista José Zapiola, autor que, a pesar de haber publicado en 1872 sobre el período 1810-1840, merece crédito. Escribe Zapiola: "San Martín con su ejército, en 1817, nos trajo el Cielito, el Pericón, la Sajuriana y el Cuando..."
Según documentos que daré en otra oportunidad, Pericón es el bastonero, por tal nombre conocido en Buenos Aires antes de 1818. Y la expresión "cielo apericonado" de esa época, significaría "cielo con bastonero", esto es, "cielo con más de dos parejas", con muchas parejas, como el Pericón, que aunque se llama baile "de cuatro", según Lynch, es de cuatro como mínimo, porque con dos no se puede hacer la cadena.
Esta danza (y otras) fue incluida en nuevas obras criollas hasta que obtuvo una nueva versión musical muy difundida. En 1900, el actor y compositor Antonio D. Podestá, estrenó en el teatro de la Zarzuela (hoy argentino) un "boceto lírico nacional" en un acto, con texto del propio compositor, titulado "Por María". La obra se dio once veces seguidas y algunas más, después, en el Victoria y en el Apolo. Todo en 1900-1901.
La música del boceto fue compuesta a base de melodías populares u originales en estilo popular, y el Pericón de la quinta escena (original de Podestá) fue reducido de la orquesta al piano por G. Grossi. Se imprimió la versión y el público agotó numerosas ediciones del "Pericón por María", como se rotula. Así pudo ser y fue ejecutado y bailado por niños y adultos en las fiestas escolares, de beneficencia o de aficionados, en las poblaciones de toda la república.
Hacia 1906 el Pericón invade francamente los salones aristocráticos de Buenos Aires. Hay, es claro, partidarios y adversarios de su adopción. Se discute. Los amigos de nuestra danza le hacen una débil defensa; no saben que el Pericón es baile de la más pura genealogía cortesana y que su aspecto vulgar es aleatoria consecuencia del culto en el ambiente campesino. Tampoco saben que bajó a los dominios del pueblo (antes de recibir el nombre popular) de los salones porteños, y que luego, en la época de la revolución, esos mismos salones, distinguidos entre los más elegantes del mundo, lo acogieron de nuevo y lo importaron a las principales ciudades sudamericanas.
El Guardamonte:
Esta es una danza que lleva precisamente el nombre de una prenda del norte argentino, el guardamonte, prenda de cuero con que los hombres de campo del norte, protegen sus piernas de la vegetación espinosa de los montes, y cuando van a caballo protegen los flancos del animal.
Se baila esta bella danza, de una pareja, enfrentados, dando el caballero su izquierda al público. Se baila con castañetas y pañuelo, empleándose el paso común de Gato.
Esta danza argentina hoy poco difundida, fue apreciada en los ambientes nativistas, es una creación personal, de Carlos Acosta Villafañe.
Danza que baile en los años sesenta y hasta 1978, que recuerdo. En marzo de 1954, en Santa María, Catamarca, el autor da a conocer la coreografía de la danza.
El Guardamonte es una danza de galanteo, dentro de la clasificación de las danzas de pareja suelta e independiente y de movimiento vivo.
Alegre, y vivaz con neto sabor a fiesta criolla, en ella los bailarines desarrollan un animado juego coreográfico en el que el caballero simula cortejar a la dama, haciéndola objeto de finas atenciones y festejos.
Bailecito:
Esta danza de influencia incaica, tiene una historia algo confusa a causa de su nombre, ya que a veces resulta difícil saber si en los documentos éste ese emplea en forma específica para designarla o en forma genérica para referirse a la totalidad de los bailes populares de Perú, Bolivia y la región norte de la Argentina. En estos países se usaron los nombres de "Bailecitos de tierra" o "Bailecitos" para distinguir todas las danzas de galanteo que el pueblo cultivaba, y no solamente la que ahora nos ocupa.
Otro motivo de confusión lo produce el nombre de "Bailecito" aplicado al Gato en varias provincias, especialmente en las del centro y del oeste.
Nos llegó de Bolivia, penetrando en el N.O.A. a mediados del siglo anterior; luego se extendió por las provincias de Catamarca, Tucumán, Santiago del Estero y Córdoba.
Su origen remoto, como el de muchas de nuestras danzas, debe buscarse en los bailes del Viejo Mundo que España trajo a los puertos americanos, y especialmente a Lima, en la época colonial.
Esta danza, que goza de gran favor en las reuniones de los centros tradicionalistas, pertenece al folklore vivo, pues en la actualidad se baila espontáneamente en Jujuy y en algunas regiones de Salta
La Mariquita:
La Mariquita es danza extinta; es decir, que no se baila hoy naturalmente como parte del repertorio social en ninguna región de la Argentina ni fuera del país.
En cambio se recuerda todavía en casi toda la República, desde el litoral hasta la cordillera, desde Eva Perón hasta la zona del Tucumán, y a esos recuerdos debemos precisar versiones de su música y vagas referencias a su coreografía.
Ventura R. Lynch la menciona entre las que se conocían en la Provincia de Buenos Aires allá por el año 1880.
Berruti, que publicó en 1882 una serie de artículos sobre bailes criollos, dedico extensos párrafos a La Mariquita. Dice que La Mariquita es un baile "excesivamente original", y que son muy chistosos sus versos; "es un baile bastante antiguo, tal vez de origen europeo, que ha venido poco a poco tomando formas nacionales"...
Thomas J. Hutchinson, cónsul británico en Rosario, anduvo por Córdoba y por Santiago del Estero en 1862 - 1863 de camino al Salado. En ambas provincias vio bailar La Mariquita. En la localidad de Matará (Santiago del Estero), se entusiasmó al extremo de echarse a danzar. "Tuve el honor - dice - de bailar "La Mariquita" con una mujer que no tenía ni zapatos, ni medias, ni miriñaques".
Don Benjamín Vicuña Mackenna, el ilustre historiador chileno. En estos términos cuenta los hechos el propio.
"Después de cenar, nuestro alegre huésped nos ofreció llevarnos a un baile que tenía lugar aquella noche en casa de la primer autoridad del pueblo, que era nada menos que un gaucho que nos recibió en mangas de camisa. Las niñas convidadas pasaban de una docena y los galanes eran sólo dos, pero sacaban al estrado a lucir el Gatito y La Mariquita (bailes que se danzan dando vueltas y haciendo castañetas con los dedos) a toda tertulia para que no hubiesen agraviadas"...
Ahí tenemos a La Mariquita sobre la frontera de los Indios Ranqueles; y no era nueva, sin duda, en esa zona. Antes había llegado más lejos, hacia el litoral, entre gauchos, como veremos.
Consta expresamente que La Mariquita se bailó en Tucumán, en las reuniones de las clases cultas.
Florencio Sal, memorista octogenario, publicó en El Orden "Se bailaba el vals, el minué, la contradanza y terminaba las tertulias con los bailecitos populares llamados el escondido, el remedio, La Mariquita, el tunante, la chacarera, el gato, el ecuador y otros bailecitos populares... y aristocráticos. En cambio, por la primer mitad del siglo, la Mariquita era danza popular, solamente popular, en la campaña pampeana".
En los circos de maromeros que funcionaban antiguamente en Buenos Aires, la Mariquita figura entre los aires que se ejecutaban mientras los equilibristas hacían sus pruebas.
Alcide D´Orbigny , el sabio viajero en 1830 vió La Mariquita en los salones de Santa Cruz de la Sierra (Bolivia).
El capitán Joseph Andrews, en un viaje de Buenos Aires a Potosí, pasó por Santiago del Estero en Julio de 1825 y fue invitado a un "baile del país" Allí vio La Mariquita.
Mr. Jhon Miller redactó y publicó en 1829 "Ante s de la entrada de los patriotas no eran muy frecuentes los bailes en Lima. Cuando el general San Martín estableció su cuartel general en aquella ciudad, tenía reuniones en el palacio una vez por semana. Al principio, las señoras que solo tenían costumbres de bailar minuetes, fandangos, mariquitas y guachambres, no estaban muy corrientes en contradanzas; pero como eran capaces discípulas, se hicieron inmediatamente bailarinas muy graciosas y apasionada a aquella diversión".
Vemos a La Mariquita en los altos salones de Lima, la ciudad capital del estilo picaresco y el centro que dio prestigio a esta clase de bailes y los difundió por medio continente. La Mariquita se bailaba, pues, en tiempos de la Colonia. Y se conoció hasta Venezuela. Cortijo Alhaja la menciona entre los aires de ese país. La Mariquita, lo mismo que la Zamba, se bailó en el país y en el Perú en todo el curso del siglo XIX. Andrews, entre otros viajeros, aprendió la danza durante su viaje por las provincias argentinas (1825-26), al punto que al llegar a Trancas (Tucumán) pudo bailarla y "hacer discretas figuras", según escribe. En Buenos Aires se cantan coplas de La Mariquita entre las seguidilla con guitarra que amenizan a principios de siglo los entreactos del teatro. Luego aparece su nombre en los programas del circo que actúa en el jardín del Retiro en 1837 y años siguientes. Actualmente La Mariquita se baila aún en La Rioja y Catamarca, pero ha perdido si su coreografía Tradicional. La música, en cambio, se recoge en las provincias de Cuyo, La Rioja, Catamarca, Córdoba, Tucumán, y Santiago del Estero, al menos hasta donde alcanza nuestra investigación.
En algunas provincias se recoge una Mariquita con versos especiales que debe ser una antigua canción popular y que algunos músicos confunden con el baile del mismo nombre. Además, en La Rioja obtuve otra Mariquita llamada "La Cubana" cuya melodía difiere totalmente de la Mariquita común.
Desde el Perú bajó al noroeste argentino como el gato, la zamba, etc. Para arraigarse especialmente en Santiago del Estero. También en Córdoba, donde fue modificando su coreografía. Su tránsito por el Litoral fue tan fugaz que apenas quedaron algunos testimonios de su paso. En Santiago del Estero donde se arraigó, desapareció al poco tiempo, tal vez por su semejanza con el Pala pala que le sobrevivió. Algunos autores opinan que esta danza es la continuación de La Mariquita. No opinamos lo mismo a pesar de su parecido coreográfico y musical, por cuanto ésta es una danza de promoción con elementos claramente hispanos que pueden vislumbrarse en su propia letra.
El Remedio:
Como danza regional "el remedio" pertenece a los cancioneros musicales rioplatenses y norteños. Su área de extensión hacia el norte llega hasta Tucumán. Se ha danzado en Catamarca y preferentemente en Santiago del Estero desde mediados hasta final del siglo pasado.
Por el solo hecho de hacer uso del pañuelo, este baile demuestra haber tenido mayor aceptación en la región norteña que en la platense, pues es sabido cuan familiarizadas se hallan aquellas comarcas con el empleo del mismo en varias danzas y el significado expresivo que con sus movimientos se dan mutuamente a entender las parejas danzantes.
Esta danza se parece al Escondido tanto en la letra como en la coreografía, por lo que se cree que está inspiró su creación. Musicalmente no se trata de una sola melodía con modificaciones, sino de varias melodías que difieren en su duración, y por consiguiente, en su coreografía. La más difundida es la que hoy se practica, por ser la más tradicional. No es más que un escondido bailando con pañuelo, con una trayectoria curva en sus esquinas que suprimen el balanceo, y con zarandeo-zapateo realizados al mismo tiempo, como en la mayoría de las danzas. Ello se debe a que ya no tiene el sentido de un "escondimiento" simbólico.
El Remedio Atamisqueño:
Esta danza fue presentada por el santiagueño Bailón Peralta Luna.
Primero me referiré brevemente a este destacado folklorista, que nació un 24 de mayo de 1910 en la provincia de Santiago del Estero. Bailón Peralta Luna, fue profesor de danzas, poeta, autor y recopilador. Formó un dúo con su hermano Luis Alberto, con quien compuso la danza “El caballito”, la zamba “Pensando en tu olvido” y la “Resbalosa atasmiqueña”. De su autoría es “La santiagueña”, y otras. Muere en 1967 a la edad de 57 años.
Escribe la danza en el pueblo de Atamisqui, en Santiago del Estero. Este lugar es uno de los centros fuertes de la zona quichua santiagueña. De allí su nombre. Llevan esta danza las figuras del Remedio, aunque con otra ordenación, extensión musical y se baila esquinado.
Los Amores:
Los amores es una danza tradicional de pareja suelta e independiente, y de movimiento vivo. Se baila en cuarto, o sea de a dos parejas (como el pollito).
Nos cuenta Pedro Berruti que esta danza se bailó hacia el siglo XIX en Buenos Aires. Hay documentos que indican que se bailó una danza "e Amor" con una coreografía distinta a la de Buenos Aires. Esto se publicó en el periódico porteño Mefistófeles, tal lo indica hacia 1882 el músico sanjuanino Arturo Berutti.
Isabel Aretz indica que se bailó hasta mediados del siglo XX en los valles de Tafí (Tucumán), aunque el nombre de dicha danza es "Amor", difiere de la coreografía bonaerense ya citada. Aretz-Thiele recogió versiones de Amores en Catamarca también.
El Prado:
Al igual que el Pollito y Amores, es danza de cuarto de 2 parejas, también de galanteo, pareja suelta e independiente. Esta danza se bailó en la segunda mitad del siglo XIX en Buenos Aires. También se bailó en Tucumán, y según Orestes Di Lullo hay versiones del Prado también en Santiago del Estero.
Al decir de los estudiosos, el Prado guarda gran similitud con otras danzas. Así Isabel Aretz, genial recopiladora y discípula de Carlos Vega, nos indica que la versión de Lombardi se asemeja a la segunda parte del Escondido y que la publicada por Beltrame es una variante de la Huella, Beltrame también tiene una versión del Prado con la misma música de la Patria.
Nos agrega Raúl Chuliver, que bailóse esta danza en la campaña bonaerense, desde mediados y hacia fines del Siglo XIX. La Ñusta dice que hacia 1880 se bailaba en la localidad de Dolores (Bs As) y en sus alrededores.
Actualmente es poco difundida en las peñas y menos aún en programas radiales. En los últimos años se la incluyó en la lista de las danzas en los denominados Torneos Bonaerenses, lanzados por el Gobierno de la provincia de Bs. As.
Según los tratadistas que recopilaron esta danza, indican que su nombre fue extraído de las coplas donde canta “Vámonos al prado…”
Como la mayor parte de nuestras danzas, El Prado pertenece al grupo de las danzas americanas derivadas de los bailes que España nos trajo de Europa. Se supone que su lugar de origen fue la región bonaerense cuyas verdes campiñas parecen reflejare en el hermoso texto poético y en su alegre música.
Caramba:
Esta danza alegre y vivaz, toda vuelta y revuelta, llamada propiamente "danza de los giros", se bailó mucho en la campaña bonaerense - donde la cultivó el gaucho sureño - y en el litoral, alcanzando además alguna difusión en el interior del país.
Cielito:
Esta fue la danza patriótica por excelencia, llevada desde Buenos Aires, en 1810, como marcha de los soldados al Uruguay, allí se registra su primera versión, luego va a Bolivia, según los estudios de Vega, no puede haber ido en las primeras excursiones, sino con las del ejército de Belgrano. Luego va a Mendoza y a Chile con el General San Martín. Luego va al Paraguay y no hay datos precisos de su llegada al Perú.
Existen varios documentos que prueban la existencia del Cielito en el siglo XIX, algún testigo en 1844 dice "hace vibrar involuntariamente los nervios de la contemplativa y retirada anciana", de la doncella, del magistrado, del militar. Hacia 1868 un testigo dice que los bailes se inician "con el cielo en homenaje al país y a los sentimientos nacionales de la dueña de casa". En 1880 un escritor lo ve "en las casas de más rancias costumbres" como "rezago de épocas de antaño".
El primer texto del Cielito se publicó en 1813, la primera versión musical fue escrita en 1816 y la primera descripción coreográfica en 1818. Tuvo cambios demasiado bruscos al pasar de la campaña a los salones de alcurnia, recorrió increíbles distancias, lo que llevó a modificar su coreografía y textos en las distintas regiones. Al decir de Carlos Vega: su grandeza padeció décadas y leguas.
Aires:
Esta danza se la baila puede bailar de una pareja o en cuartos. Si se decide bailarla de una pareja se lo hace esquinada. Con castañeta y paso básico.
Danza de galanteo, de pareja suelta e independiente y movimiento vivo, y presenta una característica particular: las relaciones. Estas consisten en cuartetas que ambos bailarines se recitan uno a otro en la danza en un determinado momento, como se indica en el cuadro coreográfico, deteniéndose la música en esa instancia. Los versos son de diverso carácter, amorosos, festivos o intencionados.
Esta danza se la llamó Gato con Relaciones, o Relaciones y también Baile a cuatro caras y tuvo vigencia en la campaña de toda nuestra provincia, especialmente en el centro, norte y oeste del país, donde gozo de buena aceptación hasta fines del siglo XIX, perdurando años más en Catamarca. Más que nada predominó en los ámbitos rurales.
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Condición:
La tradición dice, concretamente, que el General Manuel Belgrano bailó la Condición con una dama catamarqueña. Nada más. Uno de los descendientes expresa que la niña agraciada fue Elciaria González de Olmos y que la danza se ejecutó en el Club Social de Catamarca; otro afirma que la bailarina fue Luisa González de Mota Botello, madre de la anterior, y que la fiesta se realizó en la casa que hoy lleva el número 648 de la calle Esquiú, de Catamarca. Por sobre la imprecisión de esos recuerdos debe considerarse verosímil la tradición familiar. No hay razones para pensar en un caprichoso invento. En su caso, el viaje del General Belgrano a Catamarca pudo haber ocurrido a fines de 1812, hacia marzo de 1813, o por los años 1816-1818.
Lo que sí resulta producto de irrespetuosa fantasía, son los detalles de la escena en que se ejecutó la danza, con la añadidura de una “condición” que habría puesto el General, y la ridícula ocurrencia de que el prócer improvisó la coreografía en la sala, ante el público. No existe ninguna tradición oral sobre tales ocurrencias periodísticas; no hay documento que les preste apoyo.
Con respecto a los recuerdos familiares, el autor de estas líneas hurgó lo posible en la ciudad de Catamarca. Parece que la fuente es única: los descendientes de la bailarina. Y la tradición –conviene repetirlo- se reduce a esto: el General Belgrano bailó la Condición en Catamarca, con una niña de la familia González de Mota Botello, probablemente con Luisa, por cuestión de fechas.
Firmeza:
La Firmeza se bailó en todas las provincias argentinas; hoy, ya desaparecida, su música se recoge aún en algunas de ellas.
En Buenos Aires y en Montevideo se practicó desde mediados del siglo anterior. En 1900 el circo Podestá, que la incluyó en su repertorio (como al Pericón, la Huella y otras criollas), la difundió por muchas provincias.
Su nombre está tomado del texto, donde se alude a la firmeza: "Que me mandaste a decir que te amara con FIRMEZA".
El origen de la Firmeza debe buscarse en los bailes europeos que se introdujeron en América y que aquí sufrieron un proceso de adaptación y transformación.
Pala Pala:
Se ha sostenido que el Pala Pala es de origen quichua - quizá a causa del texto bilingüe quichua-castellano con que nos ha llegado - , pero las versiones que conocemos actualmente son de neta factura europeo-criolla, como todas las demás danzas nuestras de galanteo. C. Vega indica que no es sino una variante de la Mariquita, y por su parte I. Arétz manifiesta que "la música del Pala Pala conocida hoy, sobre todo en Santiago del Estero, deriva de aquella danza".
El Pala Pala se bailó principalmente en Santiago del Estero, en las últimas décadas del siglo pasado y en las primeras del presente. C. Vega indica que también se cultivó en Tucumán y Salta.
La voz "Pala Pala" - que significa CUERVO en quichua -, con que se inicia el texto y que le da nombre a la danza, ha dado motivo para que el significado de ésta se interpretara de muy diversa manera, originando formas mímicas en el baile. Se ha querido ver en ella una pantomima en que el cuervo persigue a su presa - una dulce paloma - hasta que logra atraparla y extraerle las vísceras, representadas por uno o dos pañuelos rojos, ya con la mano, ya con los dientes; o bien la representación de una lucha entre dos cuervos que se disputan la presa, amén de otras por el mismo tenor. Una versión indica que a medida que el canto va nombrando a los diversos animales (cuervo, sapo, lagartija, etc.), los danzantes imitan sus movimientos.
Gauchito:
El músico mendocino Alberto Rodríguez, que estudió el Gauchito en su "Cancionero cuyano", manifiesta que dicha danza se bailó en Cuyo desde la época de la independencia, cuando San Martín preparaba su expedición libertadora a Chile, anotando que "Arraigó en el alma popular, como en Cuyo las primeras cepas y frutales que se cultivaron en los ricos valles de Guantala o de Uco, y se divulgó popularizándose en las fiestas de las vendimias".
La Ñusta señala que se bailó en los salones de Mendoza, desapareciendo hacia mediados del siglo pasado.
También se cultivó en La Rioja, Catamarca y Córdoba, y posiblemente en Santiago del Estero.
El Pajarillo:
Danza popular puntana en especial, provincia de San Luis. De pareja suelta e independiente, enfrentados por los extremos de la diagonal paralela al espectador. (Ídem Ecuador).
Arunguita:
Esta danza tiene muy pocas noticias históricas y parece ser que solamente se bailó en Santiago del Estero.
Se la ha llamado, por error, "danza quichua", posiblemente a causa de que su letra contiene algunos versos y expresiones en la lengua del mismo nombre, tan común en la citada provincia; es criolla y, como muchas otras, pertenece sin duda a la familia de las danzas americanas derivada de los antiguos bailes europeos que España introdujo en América en la época colonial. Guarda cierto parecido con "La Lorencita" y ambas tienen delicados y graciosos saludos que se hacen forma similar, y Aretz dice que "es probablemente la misma danza con distinto nombre..."
Jota Cordobesa:
La jota, la antigua y tan típica jota española, que para nosotros se consubstancia con la esencia del pueblo de la madre patria, llegó también a nuestras playas en las naves y en las lamas de los peninsulares, quienes la bailaron en las romerías y aún en los salones.
Como tantas otras danzas, en tierra americana sufrió un proceso de acriollamiento, de adaptación, y con el correr del tiempo nació la nueva jota, que se denominó criolla para diferenciarla de la española. Se baila particularmente en Córdoba, San Luis, y La Rioja y pertenece al folklore vivo.
Aunque algunos dudan si a la jota que se baila en nuestro país debe llamársele criolla, la Sra. Isabel Aretz de Ramón y Rivera dice que "la jota cordobesa antigua, la riojana y la puntana, son una misma. Hay variantes musicales y coreográficas, y prescindiendo de su nombre, es danza tan criolla como las otras."
Media Caña:
La historia de la Media Caña que se nos presenta asociada con la del Cielito y la del Pericón, arranca desde la segunda década del siglo pasado. Derivada, como el Pericón, del Cielito - danza madre de las "contradanzas rurales criollas" - su nombre aparece a menudo vinculado con el de estos dos bailes, quizá porque en un principio no fue sino una forma especial de ellos que, con el tiempo, se independizó y adquirió condición de danza.
La Ñusta manifiesta que el Cielito tuvo con el tiempo un director o bastonero, llamado "pericón", que se hizo necesario para que todas las parejas hicieran las figuras en forma coordinada; a este Cielito se le llamó, por tal motivo, "apericonado", y fue el que dió origen más tarde al Pericón. Cuando esta danza se bailaba en cierta forma especial recibía el nombre de "Pericón de media caña", y de éste derivó más tarde la Media Caña.
Entre 1830 y 1850 alcanzó su mayor boga, especialmente en la ciudad de Buenos Aires, litoral y zona central, tanto en los salones como en los ambientes rurales y populares. En la campaña perduró algunas décadas más.
La Huella:
Esta hermosa danza, de música tan sentida, delicada y melancólica, bailóse en todas las provincias, aproximadamente desde 1830, y en algunas de ellas se conservó hasta los primeros años del siglo XX.
El Pollito:
El igual que el Amores, se baila en cuartos: 2 parejas sueltas e independientes. Es una típica danza de galanteo por sus donosos saludos y coreografía.
Son casi nulos los documentos que nos pueden dar una semblanza del origen del Pollito, aunque hay señales de que se bailó en el centro de la República hacia mediados del siglo XIX; no se encontraron versiones similares en otras provincias ni países. Tanto la Ñusta como Beltrame indican que el Pollito es una variante del gato, realizada por algún bailarín desconocido, quien le agregó algunos adornos.
Los adornos adicionales son el pío-pío que se realiza con las manos. Según Berrutti, Ventura Lynch comenta: "En el Pollito se hace el pío-pío con la yema de los dedos de la mano que ejecuta, apretándolos y retirándolos de la prima a la bordona en dos notas del tono y en el mismo traste".
La Lorenzita:
Parece que fue bailada a partir de mediados del s XIX - en las provincias de Santiago del Estero, tal vez en Tucumán y en parte de Catamarca, a partir de 1860.
También se la conoció como Lorencito.
Similar al Bailecito Norteño.
Danza de galanteo, de pareja suelta e independiente y de movimiento vivo.
Se baila con castañetas y paso básico común. Los bailarines se ubican enfrentados en esquina, en posición de firmes.
Bailecito Coya - Bailecito (Travesía):
Minué Montonero
La Remesura
De Proyección
Tuaj
Tunante
El Gatango
Shotis Criollo
Danzas Causani
